
Es lo más normal del mundo que sustituyamos la ropa gastada, que no es cuestión de ir por la vida hecho unos zorros. Conocido es que las féminas necesitan esa renovación antes de producirse la temida inutilización de la prenda (que van a decir cuando les vean repetir el modelito unas cuantas temporadas). También sabemos que la Virgen se ha aparecido en varias ocasiones en tierras francesas, aunque sus estatuas no vocalicen necesidad alguna. No es necesario, que para eso ya están sus feligreses.
La Basílica de la Daurade en Toulouse, de neoclásica apariencia, encierra unas cuantas sorpresas al viajero no avisado. El oscuro interior contrasta con la luz que abandonamos al entrar en ella. La claridad lucha con las tinieblas, una analogía del combate sobradamente conocido en religión entre el Bien y el Mal. hemos venido a visitar a la virgen negra que ya habitaba entre los muros del anterior templo románico. Hasta ahí todo correcto, no es la única virgen negra de Europa. Claro que, según nos vamos acercando nos llama la atención el color azul tolosano del vestido, el pastel, y cuando nos presentamos en el altar el vestido que lleva la virgen decididamente es posmoderno, ver primera imagen, aunque con un toque chic.
Ahí es donde los feligreses aportaron su granito de arena, decidiendo que entre los benefactores de la imagen bien podrían estar algunos de los grandes de la moda, franceses para que todo quede en casa (aunque un vestidito de G..., P... o V... italianos tampoco estarían mal), teniendo en cuenta que al Niño hay que cubrirlo a juego también, que no va a ir en paños menores. Hete aquí que sus plegarias son escuchadas y que te encuentras a la Virgen vestida de diseño en la imagen superior (original y espectacular, por cierto).
Claro que no estáis solos. Aunque bidimensionales, no se nos escapan las miradas de los espectadores que la rodean, galanamente ignorados. El Padre de la barba, ceñudo extiende las manos como pidiendo explicaciones, que así le desmontan el culto. Las miradas de los seres alados van desde el franco reproche a la indisimulada admiración. Las terrenales se fijan sin recato, imaginando como de favorecedor les sentaría el modelito si lo lucieran.
Señor, no te enfades ¿No ves que tu mano nos guió en el mundo digital para mejor alabarte? Se trata de que entren en tus templos y los conozcan. Admirándolos te ensalzan y son difundidos en todo el orbe. Bien mirado, tampoco sobra la prevención, que en tiempos de Roma aquí se adoraba a Apolo y a los espíritus de los antiguos dioses les gusta vagar de noche ligeros de ropa. No es de extrañar que esté rodeada por vosotros, seguro que ese cilicio aguanta más de un mamporro...
















