sábado 28 de noviembre de 2009

El Emperador



Paseando por Madrid, al doblar una esquina dejé atrás dos paseantes sin fijarme apenas en ellos. Su conversación era la que dos perfectos caballeros pueden tener al final de la jornada, tomando unas copas de vino. La calle es bastante larga y llevaban un paso regular, por lo que me seguían de cerca. De repente, me vino la sensación de que  uno de ellos llevaba el traje nuevo del emperador, como en el cuento de Andersen. Giré la cabeza con descaro y... decididamente, no lo había imaginado.

Espero que la imagen no hiera sensibilidades. Los actores principales y secundarios no son fácilmente reconocibles y la escena no me parece particularmente ofensiva., aunque reconozco que la jugada es arriesgada. Ilustra lo que llamo un "momento Madrid": instantes sórdidos o llenos de auténtico glamour, que sólo suceden en la Villa y Corte.

El único motivo que se me ocurre para tan singular conducta es una apuesta, el acompañante se asegura de que se cumple el objetivo y puede servir de ayuda en caso de necesidad. La gente con la que se cruzó no parecieron alterarse, fuera de algún comentario huérfano de respuesta. El que conozca un poco la ciudad sabrá que la curiosa pareja estába llegando nada menos que a la Gran Vía, uno de los corazones de Madrid. Poco importa que sucediera a las cuatro de la mañana, la ciudad nunca duerme, así que chapeau por el valor del caballero. Si ese era el destino, doy fe que fue alcanzado.

Y como en las películas, al volver la vista para averiguar que sucedía entonces, los dos personajes habían desaparecido. No traté de buscarlos pero al alejarme, al igual que en el cuento una voz entre la multitud decía ¿habéis visto? ¡iba desnudo!...

miércoles 25 de noviembre de 2009

En Trinity College



Dublin es una ciudad animada, alegre, que se vuelve bulliciosa cuando el sol la visita. Puede ser que llegues al final de Grafton St. y de repente sientas la necesidad de desaparecer por un momento de la celebración de la vida en la que se convierten sus calles en esos días. Inevitablemente  tus ojos se posarán en el robusto frontal de un soberbio edificio: prepárate, pues estás a punto de ser engullido por Trinity College.

Cuando traspasas su entrada, por arte de magia el ruido exterior ha desaparecido, condición necesaria para desarrollar una vida académica que en verano se aletarga, pues faltará la parte más importante de su esencia: sus estudiantes, lo que tal vez no te importe mucho pues la universidad queda para tí. Recórrela ignorando las hordas que han bajado de varios autobuses y que también se ven dominadas por el lugar, esta vez Jonás ha encontrado compañía en el interior de la ballena.



No es difícil llegar a sus inmensos campos de deporte y sentarte un largo rato a admirar a los jugadores de cricket que entrenan por allí. La ciudad los rodea, pero no vence su poderosa coraza, casi puedes pensar que has viajado a otra época, a otro lugar y que ahí fuera nada ha cambiado.



Si el exterior te ha conquistado, espera a ver las salas dedicadas a la  exhibición del Saber: su espectacular Biblioteca. Pensar que hoy en día todo ello puede caber en un servidor infinitamente más pequeño no le resta un ápice de grandiosidad a la sala, de la que sólo se  muestra una mínima parte. Aunque ahora que lo pienso, no sé como ha podido llegar esta imagen hasta aquí, no estaban permitidas las fotos...

lunes 23 de noviembre de 2009

En su blog



Agradezco a Cristina Velázquez su generosidad al permitirme presentar mi blog en su blog. Para quien no la conozca, se trata de una iniciativa en la que ella cede un espacio a aquellos interesados en dar a conocer libremente su trabajo en la Red, porque como bien dice, qué mejor que los propios autores para hablarnos sobre sus Blogs...

Os indico el enlace por si queréis conocer un poco más sobre su labor, que excede la simple presentación del trabajo ajeno y es parte de un proyecto de aplicación de las TIC a labores educativas (algo que siempre ha ido a remolque de la sociedad), se llama Tu blog en mi blog.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Antes de la tempestad



El día previo a las riadas que esta semana asolaron el norte de Tenerife la playa del Médano esperaba a sus visitantes. Posando la mirada en la cumbre del Teide, a la altura de la antigua casamata, llamaba la atención el contraste entre el sol de la parte baja y los nubarrones cubriendo la zona alta del volcán, a más de 3000 metros, perfectamente visibles desde la costa.

El cielo empedrado, suelo mojado de la  víspera no hacía presagiar las torrenteras que venían encima, pero es que estas cosas suceden sin avisar. El terreno es poco poroso en gran parte de la superficie, lo que unido a lo abrupto del terreno hace que el agua busque una salida al mar desde los múltiples barrancos y ramblas que conforman la orografía local. La situación se reprodujo en el resto de las islas. La previsión la ponemos los usufructuarios del planeta, si la ponemos...




Bien se ve que estamos aquí de paso y que no podemos gobernar a los elementos (la Historia nos lo ha contado en múltiples ocasiones) y que ante la furia de los elementos dependemos de nosotros mismos, aunque de momento nos vayan perdonando.

...Al llegar el ocaso, el día nos despidió con un bonito regalo, una puesta de sol en la que la Tierra, anticipando lo que nos venía encima, nos quería decir que después de la tempestad llega la calma.


sábado 14 de noviembre de 2009

La (No) Vida de W. Scott



A la hora señalada, el espectro de Walter Scott surgió de su tumba en Dryburgh como todas las noches de luna llena. Vagó por el jardín solitario de la abadía como acostumbraba, imaginando situaciones e historias que habría escrito si hubiera dispuesto de un poco más de vida terrenal.

No era monótona su no-existencia: a veces recibía visitas de otros espectros, conocidos de los viejos tiempos con los que discutía amistosamente. Otras, sus propias creaciones venían a él para agradecer o maldecir el tratamiento que les había dado en sus novelas, llegando incluso a las manos: una noche los dos Rob Roy, el histórico y su personaje, se enzarzaron en un épico duelo por pequeñas diferencias. Scott y otros acompañantes se acomodaron entre las lápidas fumando sus pipas, mientras observaban a los dos tiradores, que se ejercitaron hasta el amanecer, ya que por mucho que acertaran no podían volver a morir.

Pero los reproches más amargos llegaban de su hijo más querido, Ivanhoe, especialmente desde que éste supiera de una esplendorosa sajona de ojos violeta, que había encarnado a la judía Rebeca en una cosa llamada cine. Pretendía cambiar el final de la historia y librarse así de la rubia sosa que tenía que aguantar para toda la eternidad, pero no podía ser: las palabras que no se lleva el viento permanecen en los libros para siempre.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Tarde en el MACBA



Que el título no lleve a engaño, esto hoy no va de museos. Los protagonistas son los jóvenes en sus locos cacharros, haciendo cabriolas. La Plaza de los Ángeles/Plaça dels Àngels (deberían llamarse urbanos) es un lugar de encuentro, para disfrutar, ellos con sus piruetas, nosotros viéndolas. El cascarón que recubre a la Cultura se convierte así en un espacio plural, susceptible de usos alternativos no previstos por sus creadores. La convivencia de los elementos patinadores/museo tiene su otra correspondencia en la siguiente obra, de nombre un poco macabro, quizás.

La escena tiene banda sonora: la de una orquesta que ensaya su actuación de esa noche. Un refresco comprado en cualquier tienda y ya hemos organizado un momento inesperado porque, ¿qué prisa hay en irse de allí?



El apropiarse de este espacio también tiene una función social: El Raval puede molar o ser peliagudo, la presencia de los jóvenes recupera este espacio para todos. Las fuerzas vivas no lo entendieron así y el año pasado sus representantes en la calle se dedicaron a recetar abstinencia tanto a los patinadores como a los que filmaban. Parece que se escuchó el clamor popular (vecinos y comerciantes entre ellos) y hoy las tablas campan de nuevo a sus anchas.

Desde California han ido a filmarlos, la trascendencia de ello queda explicada en este artículo. Todo  en la multiciudad de Barcelona porque ¿para qué ir más lejos?


domingo 8 de noviembre de 2009

Roraima


El viaje a la Gran Sabana es iniciático. Quien lo realiza se ve envuelto en una senda que lo lleva a aplicar conocimientos, revisar actitudes y hacerse preguntas, por mandato del lugar en el que está inmerso. Son muchos viajes, tantos como viajeros puedas pensar, ya que nadie hace el mismo: situaciones, lugares, climatología, gente con la que tropiezas... Aventura, ya que aunque te lo hayan organizado, la dosis de incertidumbre está asegurada: una simple bolsa con minucias caída del todoterreno puede convertirse en un duelo con un intruso, en el que los dos vehículos yendo marcha atrás cargan uno contra otro, como dos furiosos rinocerontes, para recuperar o hacerse con el botín.

Allí cada cual encuentra su Grial en un sitio diferente, ya que hay donde elegir. Yo me quedo con el misterio que envuelve al Roraima y el encantamiento que ofrece al inevitable hombre blanco. Para avistarlo debes subir una cuesta muy empinada. Caminando es dura, en 4x4 debes saber llevarlo o terminarás volcado 300 metros más abajo. Cuando llegas a la elevación, no importa si el día es claro o las nubes lo envuelven. La visión del Mundo Perdido de A.Conan Doyle hace que inmediatamente tu espíritu te transporte allí.

Te esperan unos guías, que te conducirán hasta su cima para que puedas hablar con la Naturaleza. No es fácil el camino y es posible que haya que esperar un día a que regrese el grupo que antecede, si vas por libre. El Roraima es un tepuy, el más alto de todos: una elevación del terreno de más de 2.800 metros en forma de mesa que tiene en su tope una fina capa de limo, creando un jardín espectacular y único en el mundo: plantas carnívoras en acción y otra flora, endémica del lugar. Los dinosaurios hace mucho que dejaron esos parajes aunque, quien sabe, el profesor Challenger los vió en el XIX...

Tal vez no puedas subirlo o te encuentres con unos prospectores que te ofrezcan ahorrarte la caminata, llevándote en helicóptero hasta la mesa. Sea como fuere al final seguirás tu ruta, creyendo que tienes una nueva muesca en la culata del rifle, aunque no dejarás de oir la voz de los dioses de la selva, llamándote insistentemente para regresar . Terminarás preguntándote por qué te fuiste...

jueves 29 de octubre de 2009

Las tres mentiras

Recuerdos tan nebulosos como la fotografía de arriba me envuelven cuando leo sobre Santillana del Mar. Siempre me he acercado a ella en visitas fugaces, lo justo para recorrerla apresuradamente admirando las calles medievales que la cruzan. Como de otra época, los lugareños observaban con curiosidad a forasteros interesados en moverse sobre el suelo empedrado y admirar el precario equilibrio de sus casas. Pensándolo mejor, tal vez seamos los humanos actuales y nuestros artefactos los anacrónicos. Si el pueblo pudiera, nos expulsaría de sus dominios para esperar la vuelta de sus moradores originales.

La villa de las tres mentiras  ("Ni es santa, ni llana, ni tiene mar") vive del turismo y de la vecindad de la célebre Cueva de Altamira (y del copi-pega de las pinturas que pueden admirar los turistas, a partir de detectarse los daños que su presencia ocasionaba involuntariamente). Dado el despoblamiento masivo de las zonas de interior en la Península y la dificultad de mantener tanto edificio histórico, me parece una digna ocupación para los que en ella viven. Aunque la zona histórica no es muy grande, vale la pena acercarse y entrar en ese mundo tan particular. En ella se nota a la legua que es un pueblo del Norte, tan diferente de los de Castilla.


Una vez vistos los lugares de interés, el visitante que con premura abandona Santillana, buscando tal vez lo que no encontró allí, recibe en sus carnes este dardo: "Mverte, jvizio, ynfierno y gloria no apartes de la memoria". Ahí queda eso, cristiano.

N.B. Aunque no sirva ya de mucho, enlazo desde aquí al blog de Miguel Nonay, donde nos cuenta su particular lucha contra los molinos de viento que esta vez ha conseguido vencer. Un saludo desde aquí, viajero.

sábado 24 de octubre de 2009

Luces de Bohemia


Esa noche vagaba sin rumbo fijo por la vieja Praga. Sus pasos retumbaban por la calle Mostecká y ningún otro sonido parecía acompañarle. De repente, la llamada de lo mágico hizo que se detuviera frente a una puerta sinuosamente trabajada. Las luces eran tenues pero alumbraban lo suficiente para distinguir el cartel que anunciaba el edificio a los viandantes. "Embajada de la República Serbia", pero por sus aspecto ¿cuál de todas? ¿La de ahora? ¿la de antes, en tiempos del Archiduque y Princip?

Pensó en llamar para averiguarlo, seguramente el portero le informaría adecuadamente, aunque las horas para ello no parecían muy convenientes. De esa puerta sólo podría surgir un Max o algo mucho peor, quien sabe.

Siguió errando como un confuso Golem. Es mejor no mezclar las débiles certezas que nos sostienen con realidades imaginarias, que se ocultan detrás de hipnóticas puertas. Mirarlas a la cara puede tener un alto precio, demasiado alto para pagarlo...

jueves 22 de octubre de 2009

De usos múltiples

Durante muchos días al año Toledo queda envuelto bajo los pliegues de una cálida manta, de manera que los nativos y sus visitantes sufren los rigores del estío más de lo que quisieran. Los primeros lo tienen relativamente fácil al poder guarecerse en sus casas, preparadas para ello. Los segundos, más si pretenden pasar unas horas, pueden irse preparando, recibirán el azote inmisericorde del calor y suplicarán por una sombra amiga que les dé cobijo.

Tal vez la Cultura les salve en esa ocasión. Si casualmente pasan delante de un edificio de piedra con curioso aspecto, como si fuera una especie de cohete achatado, no les vendría mal pasar adentro. La temperatura de repente se nivela y a los ojos les cuesta adaptarse al principio: es una especie de cueva de Alí-Babá lo que poco a poco se va descubriendo: Cuadros, mesas, sillas, invitan a sentarse y a descansar de las fatigas de la jornada.

Arquitectura árabe, salpimentada por elementos cristianos se ofrecen a nuestros ojos. Es la antigua iglesia de San Vicente, que anteriormente fue mezquita y que ahora es salón de conciertos. Curioso destino para tan singular espacio, pero es que un edificio está vivo si interactúa con los humanos, sea cual sea el fin al que se dedique, ya que lo contrario es su ruina. Si alguien no está de acuerdo puede comprobar que el interior está cuidadísimo, lo cual no es poco.

No importa que el lugar esté vacío. Sólo con mirar la luz que se cuela por la entrada recordarán por qué están allí y desearán aguardar lo que puedan, buscando cualquier excusa para estar un poco más. Así,cuando salgan los penitentes, puede que el león de fuego que espera retador en la calle se haya amansado un poco...

domingo 18 de octubre de 2009

Un ser vivo


Creo que este no es el medio adecuado para hablar de ello con profundidad, pero sí puedo bosquejar lo poco que sé del vino. Un mundo complejo, porque así es su proceso de creación, pero que como dijo una enóloga, te atrapa y no te suelta.

Su ciclo es tan vital como el de cualquier ser viviente: Tiene una fase embrionaria en la vid, donde toda clase de peligros lo acechan, nace en la vendimia, crece en cubas y barricas, se desarrolla y alcanza la madurez en la botella. Su muerte puede producirse de forma natural, cuando lo bebemos, o de manera violenta, si de alguna manera es derramado.

El tiempo que el fruto está en la vid es crítico: La falta de agua, la sobreabundacia de ella o su llegada tardía; el granizo, las heladas, las plagas, el suelo, las cepas, los injertos..., todo lo anterior se alía o conjura para dar paso o cortar de raíz lo que puede ser una buena añada. A veces se rema para morir en la orilla, porque las expectativas pueden arruinarse en el último momento.

Si la uva culmina con éxito el proceso anterior se prensa y por fermentación natural se va creando el vino, mayormente en las cubas metálicas donde se transforman los azúcares de la uva en alcohol. En ese momento es como un niño que entra en la escuela y al que el maestro de acero inoxidable va formando poco a poco.

Cuando llega el momento adecuado al joven le espera la madera de las barricas, roble americano o francés, donde se define su personalidad al asistir a una u otra universidad. Según se juzgue la calidad del producto o adonde se quiera llegar con él, permanecerá el tiempo que se considere oportuno antes de ser embotellado, en ese momento se transforma en un becario.

Dentro del cristal, el traje a medida, se hace transparente, queda a la vista de todos. La etiqueta es el diploma que acredita los méritos de lo envasado en el interior de la botella. En este punto tiene una parte muy importante en el éxito o fracaso de lo que se lleva invertido: El corcho, como una buena o mala cabeza que debe oxigenar correctamente el líquido, puede ayudar a la maduración o dar al traste con todo el camino recorrido.

La evolución del vino no termina aquí. Como un profesional que va adquiriendo experiencia al cabo de los años sigue transformándose, pero no nos equivoquemos: servido antes de tiempo, nos perdemos lo que pudo ser y desechamos parte de sus potencialidades. Si esperamos demasiado se vuelve decrépito, se le pasa el arroz. Algo así como buscar pareja.

Y como en la vida, no faltan las zancadillas: Una buena o mala crítica, intereses, rencillas, saberse mover, tocar la puerta adecuada pueden hacer que un vino suba como la espuma o que gran parte de la cosecha se quede sin vender o termine jubilada en tristes envases de cartón. Hasta hay trepas e hijos de papá: Vinos sobreponderados que multiplican su precio por infinito sin ningún valor añadido.

Y cuando todo lo anterior haya sucedido y el bodeguero crea que ha conseguido un buen producto, sólo le quedará venderlo...y cobrarlo. Sin duda que ganarán el pan con el sudor de su frente.

miércoles 14 de octubre de 2009

Adóptame un balcón


Es indudable que el Astro Rey da esplendor a los súbditos que honra con su presencia. La luz presenta, embellece y resalta los objetos sobre los que se pone. Existen bellezas oscuras o brumosas, mejor no dispersarse, pero si comparamos la imagen de arriba con la del final de la entrada, seguramente esa guste más.

En la Plaza de Armas de Lima todo aparece lustroso. La limpieza y el orden, a los que contribuye la vigilancia diurna, son parte y contribuyen al magnífico espectáculo de sus edificios coloniales y republicanos. En las fachadas, concretamente en sus balcones, se encuentra la personalidad de esta ciudad.

Una curiosa pero eficaz iniciativa ha permitido restaurar y conservar estos elementos arquitectónicos: Se trata del programa "Adopta un balcón" dirigido a entidades públicas y privadas, una especie de obra social cuyos resultados están a la vista.


La quietud, herencia de otros tiempos se respira en el lugar. Todo ha cambiado desde que se construyeron estos edificios, pero al mismo tiempo todo permanece suspendido, observando desde las celosías hasta que el Destino les alcance.

Para los nostálgicos dejo la imagen del final, tomada desde otro ángulo de la plaza hace más de treinta años ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

lunes 5 de octubre de 2009

La hermana pequeña

El archipiélago canario está formado por siete islas...y algunas más: Entre ellas, la única que cuenta con una población estable es La Graciosa, un bonito nombre para una bella isla volcánica, no en vano antiguamente conocida como Le Belle Isle, que está separada de Lanzarote por un brazo de mar que denominan El Río.

El título viene por un símil inventado, ya que la imagino como si fuera una hermana pequeña a la que otra no tan mayor ayuda a cruzar la calle, vigilando el tráfico. Tampoco es tan descabellado, teniendo en cuenta que los gracioseros viven de la pesca y de lo que aportan sus visitantes, llegados por mar de la vecina isla. Las condiciones de vida son como de otra época, sin carreteras asfaltadas y dependiendo los barcos del humor de los dioses marinos para salir a faenar.

Esta hermana tiene historias que contar: Visitada por numerosos marinos desde la antigüedad, fue tomada por Jean de Bethencourt para la Corona de Castilla y el mismísimo Humboldt hizo escala en ella en su viaje a América. Vamos, que por tener tiene leyenda de un tesoro inglés escondido en una de sus playas.

Desde Lanzarote se observa una bonita imagen, bien sea durante el día o al atardecer. No sé, pero más que una isla parecía una gigantesca nave en movimiento, surcando los mares sin fin...

martes 29 de septiembre de 2009

La mirada del voyeur



El guardia de seguridad observó a través de la cámara de vigilancia algo extraño en aquel visitante. Avisó al bedel el cual, con un movimiento felino impropio de su condición, se acercó por detrás hasta situarse a la altura del sospechoso. Efectivamente había algo curioso en aquel hombre, pero no sabía el que. Aguardó un instante por si acaso se traicionaba pero no hubo manera. Para no correr riesgos le indicó que dejara la bolsa en la consigna antes de proseguir el recorrido del museo.

Había logrado su objetivo, sólo tenían que haber mirado un poco hacia abajo y tal vez, sólo tal vez, habrían visto una pequeña lente más que sospechosa saliendo entre las aberturas de su camisa. Después de dejar la bolsa como le indicaban, en el cuarto de baño comprobó que las fotos eran válidas y guardó al cámara. Ahora sólo quedaba ir a saludar al señor Newton, que con una sonrisa cordial le esperaba a la entrada de su área privada.


Al ir a salir se detuvo súbitamente, recordando que dos años atrás había leído la noticia de la muerte del fotógrafo en Beverly Hills. ¿Será un doble? Se acercó temeroso al inmóvil anfitrión para comprobar que ni eso. Un simple cartón a tamaño natural recogía la pose afable del artista. Abandonó el museo abatido, pasando delante del gigantesco retrato de cuatro gatúbelas sin prestar atención.

Helmut Newton, que llevó el Arte de la Fotografía tan allá como su rígida educación germánica le permitió (en sus propias palabras, más o menos), inmortalizado en un efímero trozo de cartulina. El tiempos de los ídolos representados con pétreas estatuas ya ha pasado, vivir para ver.

domingo 27 de septiembre de 2009

Playa con historia

Aquí se perdió más que en Cuba, podríamos decir, ya que el cabo de Trafalgar fue el final de hombres ilustres, en la batalla naval del mismo nombre contada magistralmente por Galdós. El bando inglés lloró a Horacio Nelson, genio militar que aprovechó vientos y mares a la mayor gloria de su patria.

La pérdida española fue mucho más costosa: A cañonazos se liquidó la Armada Ilustrada, un grupo de marinos que con la misma destreza manejaba la espada que los libros. Científicos, técnicos y estudiosos que avanzaron los conocimientos de los campos que tocaron: Gravina, Churruca y Alcalá-Galiano, los más señalados, su final lo fue también el de muchos posibles que terminaron hundidos en sus turbulentas aguas.

Del horizonte desaparecieron hace mucho las velas de goletas, bergantines y demás veleros. Hoy se ven sustituidas por las de kitesurf y toda la bohemia veraniega que puebla las costas de Cádiz. Los kilométricos arenales de los Caños de Meca acogen cientos de ejemplares de la más variopinta fauna humana.

Si nada de lo anterior es de vuestro interés, simplemente subid hasta el faro que corona el lugar y sentid el viento en la cara al desvanecerse el sol en un atardecer de película mientras tierra y mar se van cubriendo de sombras. La construcción no es sólo un elemento funcional sino un homenaje, tal vez involuntario, a las luces que hace más de doscientos años allí se apagaron para siempre.