La idea es que en la entrada de hoy estuviera el Moisés de Miguel Ángel, que se encuentra en la iglesia de San Pedro in Vicoli (encadenado) pero esta foto y su versión con flash hicieron que la batería de la cámara quedara kaputt justo cuando me disponía a tomarla, así que ¿por qué no aprovechar el material?
Siempre me ha parecido curioso el recorrido del Cristianismo desde una religión que predicaba amor y fraternidad entre seres humanos a la imaginería que mostraba sangre, sudor y lágrimas, como una forma de recordarnos lo perecederos que somos, aunque la imagen de arriba del Ángel de la Muerte se aposenta directamente en el territorio de lo macabro. Tal parece que sea una visión extraída de "Vampyr" de Dreyer o de "El Monje" de M. Lewis.
¿Y el Moisés, qué? No sé, me lapidarán por esto que voy a decir, pero a mí me parecíó un poco cabezón. Tal vez fuera la sobredosis de arte que llevaba...
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