El viaje a la Gran Sabana es iniciático. Quien lo realiza se ve envuelto en una senda que lo lleva a aplicar conocimientos, revisar actitudes y hacerse preguntas, por mandato del lugar en el que está inmerso. Son muchos viajes, tantos como viajeros puedas pensar, ya que nadie hace el mismo: situaciones, lugares, climatología, gente con la que tropiezas... Aventura, ya que aunque te lo hayan organizado, la dosis de incertidumbre está asegurada: una simple bolsa con minucias caída del todoterreno puede convertirse en un duelo con un intruso, en el que los dos vehículos yendo marcha atrás cargan uno contra otro, como dos furiosos rinocerontes, para recuperar o hacerse con el botín.
Allí cada cual encuentra su Grial en un sitio diferente, ya que hay donde elegir. Yo me quedo con el misterio que envuelve al Roraima y el encantamiento que ofrece al inevitable hombre blanco. Para avistarlo debes subir una cuesta muy empinada. Caminando es dura, en 4x4 debes saber llevarlo o terminarás volcado 300 metros más abajo. Cuando llegas a la elevación, no importa si el día es claro o las nubes lo envuelven. La visión del Mundo Perdido de A.Conan Doyle hace que inmediatamente tu espíritu te transporte allí.
Te esperan unos guías, que te conducirán hasta su cima para que puedas hablar con la Naturaleza. No es fácil el camino y es posible que haya que esperar un día a que regrese el grupo que antecede, si vas por libre. El Roraima es un tepuy, el más alto de todos: una elevación del terreno de más de 2.800 metros en forma de mesa que tiene en su tope una fina capa de limo, creando un jardín espectacular y único en el mundo: plantas carnívoras en acción y otra flora, endémica del lugar. Los dinosaurios hace mucho que dejaron esos parajes aunque, quien sabe, el profesor Challenger los vió en el XIX...
Tal vez no puedas subirlo o te encuentres con unos prospectores que te ofrezcan ahorrarte la caminata, llevándote en helicóptero hasta la mesa. Sea como fuere al final seguirás tu ruta, creyendo que tienes una nueva muesca en la culata del rifle, aunque no dejarás de oir la voz de los dioses de la selva, llamándote insistentemente para regresar . Terminarás preguntándote por qué te fuiste...


8 comentarios:
Viajero, excelente¡¡¡
Menudo relato, propio de un libro de viajes.
Me has llevado allí, con la mente y la imaginación.
Personalmente, por razones obvias optaría por el 4x4, llevándolo yo, por supuesto, jeje.
Venezuela tiene paisajes y biodiversidad increible, no descarto ir algún día.
Imagino que la tragavenados la viste por ese país, todas las constrictor son impresionantes en tamaño y todo un lujazo contemplarlas.
Un fuerte abrazo
Miguel Nonay
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www.asaltodemata.com
Gracias, Miguel. Como ya comento, hay helicópteros a los que se les autoriza llegar allí, privados o en viajes organizados. Todos pueden llegar a lo alto del tepuy. Un saludo
Algunos de los amigos más bellos con los que la vida de viajes me ha regalado son venezolanos, y he escuchado historias muy interesantes sobre 'La Gran Sabana'... espero en enero próximo completar el camino que me falta hasta llegar a ésas tierras.
Así que gracias mil por introducirme en el camino ...
Debes ir Gus, debes ir allí.
Es curioso en esta misma semana otros amigos me contaron sus aventuras en este lugar y después de leerte ya no tengo excusa,lo apunto como otro destino que no hay que perderse.
Saludos
Para M.Eugenia: ya ves como Gus opina los mismo.
Lo imprescindible: El Roraima y el Salto Angel, con Canaima. Un saludo y anímate.
Me faltan tantos destinos que el problema es poner el orden en el que los visito.. que cruz.
Para M.Eugenia: Bueno, siempre quedará algo nuevo bajo el sol...
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